La historia de la docencia
¡Hola a todos! En esta primera entrada me gustaría que hiciéramos un recorrido histórico sobre lo que ha supuesto la docencia en diversos momentos y cómo el rol del docente se ha ido amoldando a las necesidades de las diferentes culturas que se han ido desarrollando.
En clase ya vimos algunos ejemplos de cómo había cambiado la estructura del aula a lo largo del tiempo, pero me gustaría indagar más en profundidad en esta parte porque soy fiel creyente de que para saber a dónde vas primero debes saber de dónde vienes.
No es sorpresa para nadie el hecho de saber que la educación ha acompañado al ser humano desde sus inicios. Si bien es cierto que en un principio esta se reducía a la mera transmisión de técnicas, habilidades y conocimientos a través de la observación y la imitación que pasaban de generación en generación.
Sin embargo, no hemos de desprestigiar el hecho de que ya en la prehistoria se utilizaran las pinturas rupestres a modo de esquema para desarrollar técnicas de caza; además, muchos investigadores creen que el juego era una práctica común de enseñanza, habiéndose encontrado pequeñas lanzas, mini herramientas y arcos de tamaño infantil que revelan cómo los más pequeños iban integrándose y formándose en las prácticas de su comunidad (Hewlett & Lamb, 2005; Lancy, 2016).
Muchos años después, allá por el 3000 a.C. en Egipto y Mesopotamia la educación venía dada por el entorno familiar. Aún en esta época no hay registros de un concepto de escuela, pero sí hay estudios que hablan de la existencia de espacios dentro de los palacios donde los hijos de las familias más poderosas recibían formación en oratoria y escritura (Leitz, C. (2002). Historia de la educación universal).
En la Antigua Grecia destacamos dos modelos de educación (Marrou, H.-I. (1964). A History of Education in Antiquity):
Por un lado, en Esparta, el Estado pasaría a estar a cargo de la formación de los niños desde que estos alcanzaban la edad de 7 años. En este modelo predominaba la instrucción militar ya que para los espartanos el desarrollo de una persona consistía en formar guerreros poderosos que sirvieran al Estado.
Por otro lado, en Atenas, se priorizaban otras disciplinas como la música, la poesía, la gimnasia o la filosofía. Este tipo de educación quedaba reservada a las élites gobernantes. Aún así, es aquí donde surge la primera escuela pública destinada a la enseñanza de la escritura, con el objetivo de garantizar la educación de todos los ciudadanos libres.
En la Antigua Roma se adoptaron muchas de estas dinámicas en el ámbito educativo. Aquí surgieron numerosas escuelas públicas en las que se impartía gramática, retórica, música, matemáticas y educación física. Otras disciplinas como la poesía y la filosofía eran consideradas para las élites. Estas escuelas estaban financiadas por el Estado y eran de asistencia obligatoria (Hanson, J. (1991). The Roman Education System).
En la Edad Media las tradiciones grecorromanas perdieron influencia y la Iglesia tomó el control de la educación. Las escuelas medievales fueron los monasterios en los que se impartían valores cristianos.
A partir del s. XII surgen las universidades, espacios destinados al aprendizaje de disciplinas avanzadas. Además, destacamos el surgimiento de la Escolástica, un movimiento filosófico que intentó comprender las santas escrituras a través del pensamiento de los antiguos filósofos griegos.
En el Renacimiento la educación ya no recaería únicamente en la Iglesia, sino que habrían profesores particulares, así como universidades que adquirían un carácter científico. Además, por aquel entonces se popularizó el movimiento humanista. Los humanistas construyeron numerosas academias y las convirtieron en importantes espacios dedicados a la investigación.
Entre los siglos XVII-XVIII surgieron nuevas ideas de la mano de grandes pensadores como el pedagogo Juan Amos Comenio. Para él la educación tenía un papel fundamental en el desarrollo humano; además, propuso la creación de un reglamento escolar y pensó en un modelo de educación en el que los estudiantes tuvieran un papel más activo (Comenius, J. A. (1657). Didactica Magna).
Por otro lado, Rousseau, cuestionó los métodos de enseñanza infantil, enfatizando que la educación debería centrarse en fomentar el gusto por aprender por encima de los contenidos. Además, demostró los beneficios educativos que tenían los juegos en el ámbito educativo y propuso una enseñada adaptada a las necesidades de los estudiantes (Rousseau, J.-J. (1762). Émile).
Para el pedagogo suizo Enrique Pestalozzi la educación infantil debía basarse en el afecto y la labor del docente recaía en incentivar la curiosidad del niño. Además, propuso eliminar las prácticas violentas de las aulas como forma de disciplina (Pestalozzi, J. H. (1801). How Gertrude Teaches Her Children).
Ideas como estas supusieron un antes y un después en la educación y en el papel del docente. Aunque no tuvieron un impacto inmediato, asentaron las bases del modelo educativo que conocemos.
Con todo esto vemos que la educación se desarrolla con el ser humano y que el docente tiene un papel diferente en cada momento histórico. ¿Cuál es el nuestro actualmente?
Para contestar a esta pregunta debemos centrarnos en las necesidades de nuestras sociedades modernas, caracterizadas por cambios tecnológicos, culturales y sociales que transforman la función educativa. A lo largo de la historia la educación he sido vista y orientada de múltiples formas, pero a mi parecer en todas ellas se ve reflejada la necesidad humana de alcanzar su perfección. Es interesante ver cómo en cada momento histórico se primaban unos saberes u otros en función de lo que en el momento se consideraba "el camino a la perfección".
Hoy en día ocurre de la misma manera; el investigador y docente universitario español Ángel Luis Rodríguez, especializado en educación y tecnología educativa, escribió un artículo titulado: ¿Cuál es el nuevo papel del profesor en una sociedad hipercomunicada? En él, se exponen varios puntos muy interesantes que relacionan el papel del docente en la actualidad y su vinculación con el desarrollo tecnológico.
Ángel destaca que el docente ya no es la única fuente de información. Actualmente los estudiantes pueden acceder a la información de manera inmediata gracias a Internet y a otras tecnologías. Por tanto, argumenta este autor, ya no tiene sentido limitarse a explicar contenidos para memorizar.
El docente pasa a ser un facilitador del aprendizaje, un guía en el proceso. Esto supone darle al alumno un papel activo en su propio desarrollo. Sin embargo, el autor destaca la existencia de demasiada información, por lo que una de las labores del profesor es enseñar al alumno a realizar un análisis y comprensión de la misma que le permita sacar un conocimiento significativo.
Personalmente, el cambio más significativo que experimenta la labor del docente recae en que este deja de ser el centro del conocimiento. En aceptar que somos un mero instrumento en el desarrollo del alumno. Un instrumento muy valioso, sí, pero al fin y al cabo tan solo un instrumento.
Somos las personas que mostrarán al niño desde la infancia cómo funcionan las dinámicas sociales. En el sistema educativo aprenderán qué rol cumplen, qué se espera de ellos, qué es considerado valioso y, en él, se construirán a ellos mismos.
Es por ello que forjar personalidades críticas que sepan poner en valor aquello que les motiva a alcanzar su pleno desarrollo debería ser una prioridad para los docentes. El hecho de que ya de por sí vivamos tan condicionados por aquello que se espera de nosotros y de que haya una trayectoria tan fija con respecto al futuro académico y profesional del alumnado, hace que sea de gran importancia poner en conciencia el hecho de que el docente es impulsor de una fuerza mayor; no un muro limitador de oportunidades.
Robinson, profesor, escritor y experto en educación, innovación y creatividad, expuso en su charla TED en febrero de 2006 su descontento con las instituciones educativas, las cuales parecen destruir la creatividad del individuo.
Negar la necesidad de unas pautas teóricas y algo más tradicionales también me parecería un error. Sin embargo, en una época marcada por las innovaciones; en la que la gente no puede mantener la concentración en algo por un tiempo superior a 30 segundos, o lo que sería su equivalente: un TikTok; en la que se nos bombardea con publicidad y se nos sobrecarga de información, qué menos que dar paso aquello que se sale un poco de la norma.
Con esta primera entrada lo que me gustaría es dejar una mirada más esperanzadora respecto a nuestra profesión, la cual considero realmente bonita. Creo que la formación de los docentes en cuanto a que estos se reconozcan como instrumentos del cambio es esencial y un mínimo dentro de la labor educativa. Es por ello que considero que el primer cambio a lograr es el involucramiento del docente y la motivación del mismo con respecto a su profesión desde su formación,; manteniendo siempre las ganas de aprender y una mirada abierta a que la educación no es un campo cerrado, sino un mundo por explorar.
BIBLIOGRAFÍA
Luzuriaga, L. (1960). Historia de la Educación y de la Pedagogía. Losada.
Ángel Luis Pérez Rodríguez. (2012). ¿Cuál es el nuevo papel del profesor en una sociedad hipercomunicada? Madrid: Ministerio de Educación, Cultura y Deporte. Redined.
Robinson, S. K. (2006, febrero). Do schools kill creativity? [Video]. YouTube. https://www.youtube.com/watch?v=iG9CE55wbtY

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